¿Telebasura?
Son las 10:30 de la mañana, me acabo de levantar y antes de ponerme a estudiar enchufo la televisión para ver que echan.
Pongo la Primera, Saber Vivir, cambio sin pensármelo dos veces; Antena 3, un grupo de personas están debatiendo sobre si es bueno o no ponerse silicona en la cara y mientras, salen unas imágenes muy desagradables de una operacón de implante de pómulos. Vuelvo a cambiar y pongo la Cuatro donde me encuentro a Concha García Campoy, una periodista consagrada, y a Gonzalo Miró hablando sobre las novedades de la pasarela de París, y aprieto otra vez el botón del mando. En Telecinco, Ana Rosa Quintana y su corrillo de lujo formado por Belén Esteban, Jorge Javier Vázquez y Raquel Mosquera. Cambio, hoy no me apetece ver la tertulia de Gran Hermano, que ayer ya vi la gala, y voy a mi última opción: la Sexta. La pongo y...no puede ser, están echando el mismo programa que vi el lunes a las 10 de la noche y el miércoles a las 5 de la tarde.
¡Estoy desesperada, no se que ver! Me decanto por hacer zapping por las cadenas locales. En Aragón TV están hablando de política, paso, no me apetece pensar. Y llego a ZTV y Canal 44, los dos canales en lo que cuando no está la mujer del tarot, te cuentan los efectos que tiene la baba de caracol en el cutis.
Todos, y nadie se salva, somos adoradores de ese aparato que tenemos en nuestras casa porque, hoy en día ¿quién no tiene televisor?
Los críticos dicen que la programación que se nos ofrece es desastrosa. Es cierto que rara es la vez que encendemos la tele y no vemos como Isabel Pantoja va a visitar a su novio a la cárcel o como Fernando José se fue con la hermana de la amante de Victoria Magdalena.
Reivindican una televisión más educativa y seria en la que se de más información de interés y se vean programas más instructivos.
Pero señores no nos engañemos, en esta nuestra sociedad acual, no se llevan los documentales de La 2 ni las tertulias políticas, sino los programas como Aquí hay tomate o ¿Dónde estás corazón? La televisión está plagada de programas de este estilo, que son los que baten records de audiencia semana tras semana. Y ésto, más que les pese a unos cuantos, es porque la gente los ve, los sigue y les gustan.
Por supuesto no solo se emiten programas del corazón. La televisión cuenta con multitud de programas de calidad que garantizan un rato de diversión. Así las otras opciones que se nos presenan son:
- Series españolas como puden ser Los hombres de Paco, Hospital Central, Cuéntame o Aquí no hay quien viva.
- Series americanas como House, Perdidos o Prision Break.
- Concursos como ¿Quién quiere ser millonario? o Alta Tensión.
- Y programas de entretenimiento como Cámara Café, Buenafuete o Caiga Quien Caiga.
Llegados a este punto muchos se harán la misma pregunta: ¿y que pasa con los realitys, esos programas que parece que nos vuelven tontos y nos hacen perder el tiempo? Pues bien, desde hace seis años hemos tenido distintas opciones: Gran Hermano, El Bus, Supervivientes, Operación Triunfo, etc. Muchos rechazan estos programas pero a pesar de ello siguen teniendo éxito y todo gracias, una vez más, a la audiencia. ¿Quién no ha visto el camino que Rosa o Bisbal siguieron hasta alcanzar la fama que hoy tienen?, ¿quién no se acuerda de la mítica frase: "quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza"? o ¿quién no vio el espectáculo que dio Pocholo en Hotel Glam?
En conclusión amigos/as, nos encontramos en una época en la que la televisión está hecha por y para la diversión y el espectador, puesto que al fin y al cabo echan lo que todos queremos ver.
- Mariana Pérez -


Francisco Javier dijo
Muy buen comentario Mariela. Mucha razón tienes. Somos esclavos de la caja tonta pero a la vez sus dictadores. Por las mañanas olvídate de ver nada bueno, solo salen programas para marujas. La solución: tener canales de pago, así, a lo mejor teniendo 1000 canales, alguno te gustará ¿no?
PD: Ah, por cierto, yo nunca he visto Hotel Glam y muy pocas veces Operación Triunfo.
16 Diciembre 2006 | 12:46 AM